jueves, abril 03, 2008

Moloch

En el horizonte aparece un creador
de dioses.

Si un creyente viene a él con suficiente dolor,
suficientemente hambriento para cambiar,
sabiendo qué tan doloroso el cambio será,
lo acomodará.

Se convierten en objetos de belleza
perversa bajo su mano;
sus cuerpos rehechos en modas que
ellos no tienen poder de mandar.

Sobre los años, sobre los siglos,
ciertamente, esta criatura extraordinaria
se ha regido por muchos nombres.
Pero lo llamaremos por el nombre
de pila que recibió antes
de la llegada de los ángeles: Moloch

¿Dónde lo encontraría un creyente?
Usualmente en lo que él llama “la iglesia”:
piezas cerradas por fuera , por ejemplo.

Pero algunas veces él puede ser encontrado
en iglesias en nuestros ahogados hogares
sitios en donde la desesperación ha
incinerado toda creencia en la esperanza y el amor.

Allí él se mueve, silenciosamente,
irreprochable, su presencia apenas es más que un rumor.

Y allí él espera a esos que necesitan encontrarlo.

Cuando un creyente se presenta,
No hay violencia
No hay abismo

Nunca hay violencia, no hay carne,
Excepto la de Moloch

Entonces sí,
pueden haber algunas dudas,
una vez que el trabajo comienza.

Más de alguno ha implorado morir antes
que continuar siendo manipulado por Moloch.

Duele en exceso, dicen, cómo sus bisturís
y sus antorchas operan su cirugía terrible en él.

Pero en todo el tiempo que ha estado
vagando por el mundo, Moloch sólo una vez,
en toda la vida,
ha concedido la comodidad de la muerte
a un creyente que cambió de idea.

Se trabaja de día y noche

Hay algunas compensaciones para todo este dolor,
los cuales Moloch ofrecerá tal vez
a sus creyentes como él trabaje.

Él les cantará, por ejemplo,
se dice que se sabe cada arrullo escrito,
en cada lenguaje de mundo; las canciones de cuna
y de pecho, para apaciguar a los hombres
y las mujeres que él rehace en la
imagen de sus terrores.

La montaña del dolor levanta los espíritus
Negros y hermosos que portamos dentro
De la agonía que cargamos,
Nosotros,
Los creyentes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente... casi lloro de nostalgia con solo el titulo de la obra...
muy buen trabajo